Enseñanza de las Ciencias de la
Tierra inicia, con este ejemplar 11.1 su segunda década de publicación
ininterrumpida. Queremos compartir con nuestros lectores la satisfacción de este
acontecimiento. Desde el año 1992, y a lo largo de 30 números y más de 2700 páginas
impresas, nuestra revista ha tratado de alcanzar los objetivos que impulsaron su
creación. Hemos crecido y evolucionado en el tiempo para acercarnos a las inquietudes y
necesidades de los docentes de Geología y de las Ciencias de la Tierra. Los suscriptores
y colaboradores se extienden ya por todo el espacio latinoamericano y estamos
convencidos que la revista se ha convertido en un referente reconocido y apreciado.
Este júbilo, sin embargo, no puede ocultar las crecientes dificultades editoriales por
mantener el ritmo regular de aparición de la revista. Somos conscientes que los retrasos
inquietan a los socios de la AEPECT y, como es lógico, también preocupan a todos
aquellos que tratamos, número a número, de sacarla adelante.
Una vez más nos vemos en la necesidad de explicar a todos que Enseñanza de las
Ciencias de la Tierra se sostiene a partir de los trabajos que nos son remitidos para
su publicación. La realidad es que el númeto de aportaciones se ha visto sensiblemente
reducido en los últimos meses.
Es posible que la progresiva disminución de la presencia de la Geología en la
Enseñanza sea una de las razones de la escasa productividad. Resulta paradójico
comprobar como los temas de índole geológica y ambiental -riesgos naturales,
explotación de recursos, impactos ambientales, gestión del territorio,
sostenibilidad...- acaparan la atención de los medios de comunicación e impregnan
nuestra vida cotidiana y, no obstante, no alcanzan su justa correspondencia en los planes
de estudios y programaciones.
No es menos cierto que, en los tribunales de niveles universitarios y comisiones en las
que se evalúa la calidad de la investigación, las aportaciones a las didácticas
específicas, la historia o la epistemología de las Ciencias son escasamente valoradas.
Estas contribuciones tienen difícil cabida entre las "ciencias puras" y, a
veces, también entre las "ciencias sociales".
A la espera de algún tipo de reacción, no podemos limitarnos a criticar los factores
coyunturales. Desde la AEPECT estamos convencidos de que la revista no sólo debe seguir
ejerciendo la función que viene desempeñando sino que puede incrementar su peso e
influencia. En breve confiamos poder tomar las medidas necesarias para recuperar el ritmo
y mejorar su acogida.
Como siempre, invitamos, a todos nuestros lectores a ser copartícipes del proyecto. A
compartir, a través de nuestras páginas, sus experiencias y conocimientos. Esta vez,
además de solicitar que nos enviéis originales, os pedimos que nos hagáis llegar a la
sede editorial todas las sugerencias, ideas o propuestas que puedan contribuir a alcanzar
nuestros objetivos. ¡Empezamos una nueva década! Esperamos vuestros trabajos y vuestros
comentarios.