El método de los paradigmas de Kuhn interpela a las ciencias geológicas: Notas para una Geología sin dogmas

Por Leandro Sequeiros San Román Facultad de Ciencias. Universidad de Zaragoza
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RESUMEN

La historia de la Geología esta jalonada por dogmas rotundos y polémicas ardorosas. Basta recorrer las etapas más fundamentales del desarrollo de los conocimientos científicos referidos a la Geología para encontrarnos duras polémicas entre Neptunistas y Plutonistas, Catastrofistas y Actualistas, Fijistas y Evolucionistas, Movilistas y No movilistas. El ciclo geológico, la evolución de las especies, la lentitud de los procesos, la tectónica de placas, el origen de la Tierra y del Universo, la formación de las rocas, los magmas... son problemas geológicos que penetran la historia de las Ciencias de la Tierra, dejando a su paso apasionadas controversias que llegaron incluso al insulto y la agresión personal

Estas polémicas enardecieron los espíritus y las posturas, dando lugar a dogmas en torno a los cuales se agrupaban los adeptos de cada religión geológica. La profusión de dogmas en Geología es mucho mayor que en otras ramas de las ciencias. Agueda et al. (1977) apuntan esta misma observación explicando la raíz de este hecho en la dificultad inherente a la Geología de poder someter a confirmaciones experimentales las afirmaciones geológicas. Estas, que se inician siempre como meras hipótesis, pasan en el curso de su discusión a constituirse en dogmas, formulaciones inverificables experimentalmente y con pretensiones de absoluto.

Este dogmatismo, que confunde los datos objetivos con la interpretación y da por sentadas como ciertas muchas afirmaciones geológicas, trasciende a la enseñanza de la Geología y es preciso desenmascararlo.

CIENCIA E HISTORIA

El desarrollo histórico de las ciencias -y consecuentemente de la Geología- pone de relieve que han existido dos puntos de vista en cierto modo opuestos y complementarios referentes a los conocimientos científicos. Por un lado se sitúan aquéllos que piensan que las ciencias deben trascender lo familiar y obvio (los elementos históricos) y buscar explicaciones últimas y eternas, con validez absoluta, o bien, con lenguaje más moderno, sistemas lógicos, abstractos, apriorísticos e internporales, supuestamente no menos eternos. Platón, Descartes, Kant, Frege y Popper pueden considerarse, entre otros muchos, representantes genuinos de esta tendencia.

Por otro lado, están aquéllos para los que el establecimiento y reconocimiento de lo obvio adquieren importancia fundamental. Con toda seguridad, el momento actual en filosofía de la ciencia está invadido por esta tendencia que intenta recuperar el carácter histórico del conocimiento científico. Hanson, Toulmin, Lakatos, Kuhn y Feyerabend pueden servirnos como representantes conspicuos de dicha tendencia.

Es curioso comprobar cómo el desarrollo histórico de las Ciencias de la Tierra y el método didáctico habitual están ligados a la pretensión de llegar a la realidad última de las cosas y fijarlas así para siempre. La epistemología subyacente está más cerca de los primeros que de los segundos; por ello, la concatenación de dogmas en Geología se ha hecho habitual.

Más aún: la práctica docente de las ciencias con posterioridad a los años cuarenta está impregnada por las secuelas del neopositivismo lógico de la escuela de Viena, y más en concreto de la epistemología de K. Popper. Sin embargo, en los años sesenta han surgido disidentes en su escuela; uno de ellos, tal vez el más intuitivo, es Thomas S. Kuhn. Su obra nos va a servir de hilo conductor para la búsqueda de una epistemología histórica y sin dogmas.

LAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS

Tal vez el origen de una geología con dogmas se encuentre en la falta de clarificación sobre cómo nacen las teorías científicas, como se desarrollan y como entran en crisis, y, sobre todo, qué valor objetivo tienen.

El físico e historiador Thomas S. Kuhn ha sido el primero en estudiar detalladamente la estructura de las revoluciones científicas en su obra de igual título (1962, 1975), introduciendo con ello una especie, de Nueva Filosofía de la Ciencia, que somete a reflexión no sólo la problemática lógica, sino también la problemática histórico-hermenéutica y, sobre todo, psicosociológica del proceso científico. Está por hacer una aplicación siquiera superficial al desarrollo de la Geología (*), con lo que esta comunicación quiere ser una tímida contribución a ello.

La tesis de Kuhn desmonta las pretensiones de absolutez de cualquier teoría científica: las teorías decididamente nuevas no nacen por verificación ni por falsación, sino por sustitución -sumamente penosa y compleja en cada caso - del modelo explicativo (paradigma) antes vigente por otro nuevo. A este proceso de las ciencias de la naturaleza, a este verdadero cambio de paradigma -a menudo acompañado de fuertes polémicas- se debe el avance científico.

La tesis de Kuhn, aplicada a la Geología, supone un cambio fundamental en la pretensión de absoluto y atemporalidad de las teorías sobre las Ciencias de la Tierra, la destrucción de los dogmas, y consecuentemente un modo diferente, histórico y critico, de orientar la enseñanza de la Geología.

SOCIOLOGIA DEL PROCESO CIENTIFICO

¿Cómo nacen las teorías científicas? ¿Qué mecanismo interno rige la lógica de los descubrimientos geológicos? ¿Cuál es la sociología del progreso de los conocimientos científicos? De un modo muy sintético, y sin perder la perspectiva globalizante del progreso de las ciencias, Se pueden sintetizar en nueve tesis las respuestas a estas cuestiones.

1. En todas las esferas del conocimiento humano a lo largo de la historia se ha dado un progreso. Basta recorrer los logros en el conocimiento de la Tierra desde los presocráticos hasta nuestros días, pasando por los grandes momentos (Werner y Hutton, Lyell, William Smith, Steno, Haüy... ) para captar dicho progreso. Al avance en los conocimientos científicos que se apoyan en logros del pasado remoto o cercano, se denomina ciencia normal. Es la ciencia que suele hacerse en los gabinetes de trabajo y que no impIica ninguna ruptura con los modelos explicativos imperantes.

2. Los logros científicos, al ser difundidos por los medios de comunicación normales (actas de congresos, simposios, publicaciones especializadas ... ) son reconocidos como tales por la Comunidad Científica y pasan a ser acervo cultural común y base para futuros trabajos. La Comunidad Científica es la depositaria del estado de los conocimientos sobre cada uno de los campos de especialización. Durante la época renacentista, la comunidad científica era prácticamente una sola en Europa, dada la universalidad de los conocimientos. En la época actual, por la especialización, el concepto de Comunidad Científica está más sectorializado.

3. Los tratados clásicos (y en grado menor los manuales que utilizamos como texto o referencia) exponen simplemente el estado de la ciencia normal en un momento dado; así, fueron considerados tratados clásicos la «Física», de Aristóteles; el «Almagesto», de Tolomeo; los "Principia" y «Optics», de Newton; «Electricity», de Franklin; «Chimie" de Lavoisier; en la esfera de los conceptos geológicos se consideran tratados clásicos el «De Solido intra Solidum Naturaliter Contentio, Dissertatio Prodrornus», de Nicolás Steno (1669); «Theory the Earth", de James Hutton, publicado, en 1795; «Principles of Geology», de Challes Lyell (1830); «Das Antlitz der Erde», de Eduard Suess (1883), etc.

4. Las grandes construcciones científicas expresadas como ciencia normal y reunidas en los tratados tienen la función de ser modelo explicativo o paradigma para la práctica científica cotidiana. En modo alguno son formulaciones atemporales y eternas, dogmas ya conseguidos y con validez absoluta. Así, por ejemplo, son paradigmas la astronomía tolomeica (sustituida luego por la copernicana), la dinámica aristotélica (y luego la newtoniana), la óptica corpuscular (y luego la de las ondas), la biología fijista (y luego la evolucionista), la geología neptunista (y luego la plutonista), la geología catastrofista (y luego la actualista)...

5. Los paradigmas, como formulaciones históricas, tienen une función de aproximación interpretativa a la realidad de acuerdo con el nivel de conocimientos y la concepción del mundo. Tienen validez mientras son capaces de servir de soporte a la ciencia normal y añadir nuevos datos a los ya existentes. En terminología kuhniana, la función de la ciencia normal es la de añadir datos al paradigma preexistente y resolver enigmas.

6. Ahora bien: durante el proceso histórico de la ciencia, los investigadores se plantean enigmas que son irresolubles dentro del paradigma preexistente. La observación de las costas inglesas llevó a Lyell a desconfiar del paradigma catastrofista imperante, y la observación de la fauna actual y fósil de las Pampas argentinas llevó a Charles Darwin a dudar de la validez del paradigma fijista en la interpretación de la biología. Llega un momento en que las pruebas son tantas, y tales las perturbaciones que afectan al paradigma, que este empieza a perder credibilidad y se debilita paulatinamente. La crisis del paradigma debido a su debilidad creciente es condición previa para la sustitución del modelo explicativo por otro.

7. Ahora bien, ¿cómo un paradigma sustituye a otro? En este punto la diferencia entre Popper y Kuhn es notable. Como ha señalado Easlea (1977), el pensamiento neopositivista imperante y personificado por Popper identifica a los científicos como un cuerpo de hombres dedicado a la búsqueda desinteresada de la verdad y que están convencidos de poder acceder mediante la investigación a la verdad absoluta del Universo. Ahora bien: la historia de la ciencia revela que la búsqueda desinteresada de la verdad ha tenido avatares muy tormentosos de pruebas y refutaciones, y que tal desinterés de la ciencia por la verdad ha sido muchas veces falseado. En este sentido, la ciencia -según Popper- avanza mediante la conquista sucesivas de parcelas de la verdad, y es la falsación de una teoría el criterio de demarcación de la ciencia. Para Kuhn, sin embargo, ni el esquema de verificación ni el de falsación son capaces de explicar las revoluciones de la ciencia. Penetrando con clarividencia psicológica en el funcionamiento normal de la ciencia, deja bien claro lo siguiente: en tanto un modelo explicativo muestra su eficacia, los científicos raramente buscan otras alternativas. E incluso, cuando las anomalías aparecen, estas no son estudiadas como ejemplos en contra que hacen falsa la doctrina tradicional.

 Una vez que ha alcanzado el estatus de paradigma, una teoría científica se declara inválida sólo cuando se dispone de un candidato alternativo que ocupe su lugar. Ningún proceso descubierto hasta ahora por el estudio histórico del desarrollo científico se parece en nada al estereotipo metodológico de la demostración de la falsedad, por medio de la comparación directa con la Naturaleza... La decisión de rechazar un paradigma es siempre, simultáneamente, la decisión de aceptar otro, y el juicio que conduce a esta decisión involucra la comparación de ambos paradigmas con la Naturaleza y la comparación entre ellos.

(Kuhn, op. cit., págs. 128-129.)

8, El tránsito a un nuevo modelo explicativo no se efectúa precisamente según la forma descrita en «Lógica de la investigación científica», de Popper, paso a paso, por falsación de teorías. Es, más que nada, una revolución científica. El proceso no discurre, como en la ciencia normal, de modo acumulativo, sino revolucionario: el paradigma establecido y el emergente no son compatibles entre si, y el viejo deja paso al nuevo. Dentro de la comunidad científica, los investigadores van «pasándose" al nuevo modelo hasta aceptarlo mayoritariamente. Así pueden comprenderse los antecedentes, por ejemplo, del caso Galileo y del caso Darwin. Pensemos, por ejemplo, en la revolución introducida modernamente en la Geología con el paradigma de la Tectónica de Placas, que ha convulsionado todos los aspectos de la Ciencia de la Tierra, y apliquemos este texto de Kuhn:

Guiados por el nuevo paradigma, los científicos adoptan nuevos instrumentos y buscan en nuevos lugares. Lo que es todavía más importante, durante las revoluciones los científicos ven cosas nuevas y diferentes al mirar con instrumentos conocidos y en lugares donde ya habian mirado antes. Es algo así como si la comunidad profesional hubiera sido transportada repentinamente a otro planeta donde los objetos familiares se ven bajo una luz diferente y, además, se les unen objetos desconocidos... En la medida en que su único acceso para ese mundo se lleva a cabo a través de lo que ven y hacen, podemos desear decir que, después de una revolución, los científicos responden a un mundo diferente.

(Kunt, po. cit., pág. 176.)

9. ¿Qué podemos concluir de todo esto? Si se analiza el desarrollo de la epistemología, se observa que el camino de la teoría de la Ciencia ha llevado en los últimos cincuenta años desde la racionalidad hipercartesiana de una lógica positivista y un análisis del lenguaje abstracto hacia las dimensiones de la historia, del sujeto, del grupo social, y con ello a recuperar la historia, la psicología y la sociología.

Paul K. Feyerabend (1970) ha llevado hasta el extremo las consideraciones de Kuhn. En su opinión no sólo la Física, sino todas las Ciencias Naturales se cuidan hoy, muy al contrario que antes, de cualquier absolutización del método que aplican y de la verdad que conocen. Así hoy, en la Física, la Química, la Biología y la Geología, en lugar de hablar de verdades de validez universal, verdades copia de la realidad, se prefiere hablar de proyectos y modelos hipotéticamente válidos y que solo sirven bajo determinadas condiciones y dentro de determinados limites y que, en todo caso, son compatibles con otros proyectos y modelos; no se trata de una reproducción de la Naturaleza, sino de la simple constatación de determinadas funciones y relaciones. No se persigue, pues, una verdad absolutamente objetiva, sino una verdad condicionalmente objetiva.

CONCLUSIONES Y EXPERIENCIAS

Todo el desarrollo epistemológico que precede contrasta muy fuertemente con la práctica normal de la enseñanza de las Ciencias y en especial de la Geología en todos los niveles de aprendizaje, Nosotros mismos hemos sido formados en una Geología cerrada y dogmática, que creía poseer la esencia real y absoluta de la Naturaleza. Por ello nos es difícil comunicar en la enseñanza los contenidos epistemológicos de una ciencia que no es copia de la realidad, sino aproximación empírica asumida en determinado momento histórico por la comunidad de científicos y que explica determinados enigmas.

Desde el punto de vista didáctico la conclusión fundamental es la necesidad de expresar la Ciencia en estas categorías. Para ello se presentan las conclusiones siguientes:

1. Introducir a los enseñantes en la dinámica histórica de la Ciencia y en una epistemología abierta y no dogmática.

Una experiencia práctica en este sentido ha sido el Seminario de Historia de la Ciencia Y de la Técnica, organizado en Aragón por la E. V. A. (Escuela de Verano) y que se ha desarrollado durante el curso 1979-80. Se inició en agosto de 1979 durante la Escuela de Verano, y ha aglutinado a unos cien enseñanzas de E. G. B., B. U. P., C. 0. U., Universidad..., en torno a la Historia de la Ciencia. Se trabajó de modo pluridisciplinar agrupándose en cinco grupos: Aspectos históricos, Epistemología y Matemáticas, Fisica-Química, Ciencias Naturales y Tecnología. Durante el primer trimestre del curso, los grupos estudiaron la época griega; durante el segundo, la época feudal, y durante el tercero una iniciación a la Revolución Científica. Al final de cada trimestre se celebró un Encuentro General (a ser posible de fin de semana, en un lugar agradable), donde se expusieron los resultados de cada grupo y se abría la discusión sobre los puntos comunes. Está en elaboración una publicación con los resúmenes y conclusiones.

Se pretendía en esta experiencia desbloquear los mecanismos impresos debidos a una formación dogmática y pretenciosamente científica, adquirir un conocimiento histórico de los desarrollos científicos, y. por último, buscar líneas prácticas de aplicación en la didáctica normal.

2. Incorporación de disciplinas históricas y epistemológicas en los diversos niveles educativos de la Geología.

La legislación actual permite, en muchos casos, la introducción de disciplinas históricas y en su caso dar mayor énfasis en estos aspectos. Más en concreto, se proponen las sugerencias siguientes:

a) En los niveles de E.G.B., B. U. P. y C. 0. U., dar mayor énfasis al modo cómo han ido surgiendo los diferentes conceptos geológicos, de acuerdo con que concepto de la Ciencia y en qué ambiente cultural,

b) En los niveles universitarios sería de interés un mayor espacio para les aspectos históricos de cada una de las disciplinas geológicas, en el marco del desarrollo general de la Geología y de las otras ciencias.

c) En el segundo ciclo de la Universidad, introducir la disciplina de Historia de la Geología como optativa dentro de los planes de estudio.

d) En el tercer ciclo si es interesante incorporar como cursos de doctorado algunos temas históricos, sobre todo aquéllos que pongan en contacto directo con las fuentes, mediante la lectura de obras geológicas consideradas antes como tratados clásicos (Lyell, Hutton, Darwin, Haüy ... ), En este capítulo creemos de interés recordar que el Proyecto de Real Decreto Regulador de los Estudios de Doctorado propone el método de créditos, de los cuales un mínimo del 15 por 100 deben estar dedicados al método científico, Historia de la Ciencia, Pedagogía, etc.

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