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Lago Myvatn

Descipción de la Expedición, en pdf

Queridos compañeros de AEPECT:

Islandia hubiera confundido a los filósofos antiguos y sigue confundiéndonos. Allí los cuatro elementos parecen empeñados en ser protagonistas: vientos árticos, tierra en creación, fuego permanente y agua (sólida y líquida) arrasando la tierra. Hoy en día sigue conjurando el misterio de lo extremo y la fascinación de una naturaleza llena de interrogantes para la ciencia.

Islandia fue el destino de la Expedición AEPECT de 1996 y ahora, 13 años después, vamos a intentar emularla (que no repetirla) a petición de varios socios . La Junta Directiva nos pidió participar en este homenaje a los que hicieron posible aquella expedición y las que la siguieron y ahora, que estamos trabajando para que llegue a buen puerto, queremos animaros a participar en la experiencia. Sólo podemos garantizaros que es un país que no deja espacio para los indiferentes.

La dorsal Atlántica cruza el país y lo llena de volcanes espectaculares y fenómenos geotérmicos (como en Geysir , en el lago Myvatn ). Su situación geográfica, expone la isla a un clima en constante cambio, en el camino del frente polar y las masas de aire frías y húmedas del ártico; como consecuencia los glaciares comparten el territorio con los volcanes y alcanzan extensiones excepcionales (como en Vatnajöukull ) y alimentan con sus aguas de fusión llanuras fluviales (como en Sprengisandur , y sandur es el nombre de estos relieves en cualquier idioma) o cascadas excepcionales (como en Dettifoss ). Agua, volcanes, hielo, inestabilidad, clima… todos se unen para crear paisajes excepcionales como los de Thórsmörk , Landmannalaugar o la caldera de Askja .

Por si eso fuera poco, la biodiversidad del país es excepcional y brinda una oportunidad única para su observación: muchas especies vegetales endémicas o difíciles de observar en otros lugares, una fauna marina donde abundan las focas o las ballenas (tendremos que contribuir a impedir que Islandia siga capturándolas y rechazando los convenios internacionales), mamíferos como el zorro ártico o el oso polar, los caballos islandeses, descendientes de los caballos noruegos medievales y, sobre todo, unas 300 especies de aves como los frailecillos , la gaviota islandesa , el á guila marina de cola blanca o el Falco rusticulus , que es un icono nacional.

En lo humano, los primeros colonizadores llegaron en el año 874 no podían saber que eran americanos y europeos a la vez, que su “tierra de hielo” era un poco el origen de Europa y el origen de América. Pero su osadía al vivir en una tierra y un clima tan duros, les obligó a compartir los esfuerzos como en pocos sitios. Esa solidaridad está en sus sagas y dio lugar al primer parlamento del mundo, la primera presidenta de un estado moderno, y a una sociedad moderna, rica y avanzada en un medio difícil. ¿Quién hubiera adivinado que el primer parlamento del mundo se construiría en el centro de una dorsal oceánica, en Thingvelir?

Por su fuera poco, Islandia es hoy en día un país que depende de recursos ajenos. Con una economía cuyo producto nacional dependía de unas finanzas que le permitían la importación de recursos naturales, la crisis financiera ha provocado un desplome económico único en el mundo desarrollado y que tal vez entendamos conociendo las relaciones entre la sociedad islandesa y el medio natural de esta isla entre dos continentes.

A lo largo del viaje puede que encontremos algún obstáculo (un río que no podemos cruzar será el más frecuente) pero también es verdad que nos servirá para recordar que el planeta es todo menos inerte y que aún nos queda mucho por aprender.

 

Manuel García Rodríguez y Juan D Centeno

07 de noviembre de 2008