Preguntas en el aire...
1. ¿Cómo se explican los perfiles sísmicos que muestran un nivel de baja velocidad en el manto superior?
Hay dos posibles explicaciones: o bien están realizados en zonas donde realmente existe una zona de baja rigidez en el manto superior (en general, material inyectado por un penacho térmico), o bien los datos no tenían una sola interpretación, y eran compatibles con un ascenso más lento de la velocidad (como en la figura 4 del Documento 2).
2. Si desaparece el concepto de astenosfera, ¿qué pasa con el de litosfera?
Permanece igual: la base de la litosfera es el comienzo del manto con capacidad de fluir, que ya no recibe un nombre especial.
3. ¿Cómo afecta al concepto de isostasia la defunción de la astenosfera?
Algunas de las estructuras que la tomografía sísmica ha detectado en el manto profundo (como las superplumas de la figura 3 del Documento 8) podrían ser no sólo zonas de distinta temperatura, sino también de distinta densidad. En diversas zonas se acumulan pruebas de que la forma del geoide (elevaciones o depresiones) no está justificada por las estructuras del manto superior. Islandia, por ejemplo, podría considerarse como el trofeo de una cucaña que está apoyada en el núcleo. En general, habrá que acostumbrarse a pensar en la frontera manto-núcleo como el nivel último de compensación isostática. Todo un triunfo para los amantes de la historia de la Ciencia, porque cuando Barrell acuñó el término de astenosfera estaba pensando precisamente en esto, en una capa de enorme espesor.
4. Si las placas subducidas llegan hasta el núcleo, ¿por qué la sismicidad acaba a los 670 km?
Los seísmos someros (hasta unos 50 km) se producen por unión de microgrietas que generan una falla. Sin embargo, este mecanismo no puede funcionar a alta presión, la cual impide la apertura de microgrietas. Se ha demostrado en laboratorio que los seísmos de profundidad intermedia (hasta 400 km) se producen cuando la serpentina (olivino hidratado) existente en la placa que subduce se deshidrata a causa del calor: el agua expulsada de la red mineral contrarresta la presión y permite abrir microgrietas. En cuanto a los seísmos de foco profundo, se generan por la transformación de olivino en su fase densa (estructura tipo espinela), transformación que se produce a lo largo de estructuras llamadas (por no crear espacio sino absorberlo) antigrietas. La unión de antigrietas forma una falla, que causa el terremoto. Pero una vez que todo el olivino se ha transformado a espinela (proceso que, estadísticamente, acaba poco antes de los 500 kilobares, la presión reinante a los 700 km de profundidad), ya no existe ningún mecanismo que pueda causar seísmos: la placa desciende deformándose plásticamente, como una alfombra que se arruga. Estos procesos están explicados eficazmente en el artículo "Solución a la paradoja de los terremotos profundos", aparecido en el nº 218 de Investigación y Ciencia (Noviembre de 1994).
5. Entonces, ¿cómo se mueven las placas?
El manto sublitosférico las arrastra. Ahora el paralelo con la cacerola de sopa hirviendo es aún más próximo: las placas son la costra de grasa (la espuma de la Tierra, que decía el geoquímico francés Claude Allègre).
1. Raices históricas / 2. Primeras escaramuzas / 3. Voces de alarma / 4. La etapa de transición
5. Últimos clavos / 6. La revolución tomográfica / 7. Preguntas formuladas
© Francisco Anguita y Josep Verd (2001)
AEPECT (Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra)
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